Yo Miguel conviví desde pequeño con los indígenas popolucas y aprendí un
poco de su lengua mixeana, aprendí a montar
caballos y mulas y trabaje
guiando viajeros al igual que repartiendo leche en todo el
municipio a caballo. La azarosa e
inestable condición de la vida de mi padre llevó a mi familia a mudarse
numerosas veces. Primero a Acayucan con mis abuelos
paternos Cristóbal Alemán y Francisca González; y después con mis abuelos
maternos Donaciano Valdés y Margarita Ledesma a Oluta, donde mi numerosa
familia de los Valdés tenía pequeños negocios agrícolas, ganaderos y fabricaban
jabón para los habitantes del pueblo. Luego pase a vivir a Coatzacoalcos, a fin de reunirme
con mi padre que había sido ascendido y era el jefe de armas local; y
finalmente me asenté en Orizaba, lugar al que llegue
a principios de 1915.
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